En el supermercado Mercadona de Caldas da Rainha, en Portugal, los clientes pueden introducir las latas vacías de refresco en una máquina y recibir un reembolso directamente en su tarjeta bancaria. Desde el pasado 10 de abril, ya funciona en territorio luso un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) para envases de bebidas como el que tiene que ponerse en marcha en España para el próximo noviembre, aunque representantes de las empresas implicadas ya han asegurado que el plazo no se va a cumplir.
Con este, ya son 19 los países europeos con este tipo de recogida de envases, pero que haya llegado a la vecina Portugal resulta especialmente relevante por tratarse de un mercado fronterizo, que comparte incluso con el español muchos productos que llevan un etiquetado común. Las nuevas máquinas de este sistema, bautizado como Volta, en establecimientos portugueses de la marca española Mercadona muestran la gran cercanía entre los dos países, y al mismo tiempo dan pistas de cómo debería ser el SDDR de aquí.
“Hace unas semanas tuvimos una reunión con la organización portuguesa que lo lleva, es necesaria una coordinación entre los distintos países, como hemos visto en otros sitios donde hay SDDR y tienen efectos fronterizos”, asegura Antonio Romero, portavoz de SDDR para España, la asociación creada por representantes de la distribución y fabricantes de bebidas en nuestro país para implantar esta forma de recogida. “Nosotros pensamos que nuestro modelo tiene que parecerse al de Portugal, sobre todo, en la fase relacionada con el consumidor, que al final es el que hace que funcione el sistema”, afirma.
El SDDR de Portugal incluye los envases de un solo uso de metal y PET para bebida, es decir, las latas y botellas de plástico, de hasta tres litros. Para diferenciar los productos involucrados, en una primera fase, estos se limitan a aquellos que llevan un logo de Volta. Cuando el consumidor compra una bebida en uno de estos formatos, en un comercio o una máquina expendedora, paga un depósito de 10 céntimos, que recupera solo si devuelve el envase en alguno de los puntos de recogida y en buen estado. Para el reembolso, se puede elegir entre distintas opciones: un cupón canjeable por dinero en caja, un vale de descuento en la tienda, que se acumule en una tarjeta de fidelización… Las máquinas de Mercadona en Lisboa permiten directamente recibir el reembolso en una tarjeta bancaria.
Si bien las condiciones del SDDR de España todavía están por concretarse, el montante del depósito de Portugal coincide con la cantidad de 10 céntimos marcada como base mínima por el Real Decreto 1055/2022. Al contrario, una diferencia importante es que la normativa española incluye, además de las botellas de plástico y las latas, los briks. “Nosotros consideramos que para no generar distorsión es necesario que nuestro sistema únicamente incluya el PET y las latas”, destaca Romero, que asegura que ninguno de los sistemas existentes en Europa incorpora los envases de cartón.
La obligación de implantar este sistema en España es consecuencia del incumplimiento del objetivo europeo de recogida de botellas de plástico para su reciclaje. Si bien en 2023 el país debía recuperar el 70% de estos envases de bebida, una evaluación publicada en noviembre de 2024 por el Ministerio para la Transición Ecológica calculó que solamente se llegó a un 41,3%, lo que automáticamente obligaba a poner en marcha un SDDR en todo el territorio nacional y en el plazo de dos años, de acuerdo a la Ley 7/2022 de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular.
Este plazo se cumple en noviembre de 2026. Sin embargo, desde el principio las empresas fabricantes y de distribución de bebidas obligadas a crear el nuevo sistema de recogida español han pedido ampliar esta fecha. En opinión del portavoz de SDDR para España, el caso luso muestra justamente la necesidad de más tiempo. “En Portugal se lleva hablando de esto muchos años, pues su primera ley que incorporaba la obligación del SDDR era de 2018 y ponía como fecha 2022″, comenta Romero. “Al final, la ley definitiva fue en 2024 y todavía se han tardado dos años más para ponerlo en marcha”.
En el caso español, en estos momentos se está esperando a que la Comunidad de Madrid decida dar o no autorización a las entidades que se han presentado para que puedan optar a gestionar el sistema en España. Corresponde pronunciarse a la Administración madrileña porque es en esta región donde se encuentra la sede social de las cuatro organizaciones que han realizado la petición: SDDR para España, Ecoembes, Corepet y Procircular. Este trámite se ha prolongado casi un año, pero teóricamente en mayo expira el tiempo previsto por la legislación para que haya una respuesta.
Si bien el sistema luso está gestionado por una única entidad, SDR Portugal, la posibilidad de que la Comunidad de Madrid autorice a varias de estas entidades abre la puerta a que en España sean varios los gestores, en competencia. No obstante, está todo por decidir. Según señala Carmen Sánchez, directora general de Procircular, “les hemos dicho a las Administraciones que la competencia es buena, pero bien regulada y organizada por un organismo de coordinación que sea privado, público o semipúblico”.
Para las organizaciones implicadas, más allá de qué entidades consiguen la autorización administrativa en España, la principal cuestión es fijar el marco normativo que va a regular el sistema en todo el Estado. Sin eso, resulta difícil saber cuándo las máquinas llegarán también a los supermercados del país.
Según Sánchez, cuando el sistema de depósito eche a andar, el primer efecto positivo se notará en las papeleras de las ciudades y en la limpieza viaria. En España se comercializan cada año 18.000 millones de envases, una enorme cantidad disparada por las altas temperaturas y los 96 millones de turistas. De hecho, es una cantidad similar a la de Alemania, que tiene casi el doble de población. “Siempre habrá alguien que se preocupe de recoger los envases porque es dinerito. El efecto será muy positivo, aunque hace falta muchísima campaña de información y hay que ser muy didácticos con el ciudadano. Nuestra estimación es que los envases del SDDR representan un tercio del actual contenedor amarillo”, apunta.