El festival de Venecia arrancó con la polémica por la escasa presencia de directoras en su concurso y el palmarés del jurado, presidido por la actriz y directora estadounidense Maggie Gyllenhaal, que denunció el problema sistémico de una industria a la que no le interesan las historias contadas por mujeres ni su mirada sobre el mundo, lo arregló con un golpe en la mesa: el León de Oro para Woman Unknown, dirigida por la danesa May el-Toukhy, la Copa Volpi para su actriz, Mathilde Arcel F., y el Premio del Jurado, cuarto en importancia, para NAZA, codirigida por Rachel Szor junto a Yuval Abraham. Es decir, las dos únicas directoras en el concurso estuvieron en el palmarés de la 83ª edición de la Mostra.
Woman Unknown es una muy buena película sobre uno de los episodios más oscuros de la Europa de posguerra; los humillantes paseos de la vergüenza a los que se sometió a las mujeres sospechosas de colaboracionistas o de haber mantenido relaciones sentimentales con algún alemán durante la ocupación nazi. Escarnios denigrantes centrados en sus cuerpos al raparlas, desnudarlas y marcarlas como animales en público.
La Copa Volpi a la mejor actriz para Mathilde Arcel F. por esta película no admite discusión. A sus 30 años, la actriz danesa, que nunca había tenido un papel protagonista, saca adelante a un personaje muy complejo y turbio. El personaje que interpreta es el de una niñera que oculta su pasado con una frialdad, control y miedo espeluznantes. No puedes empatizar con ella, pero a la vez entiendes su terror. Con la mirada asustada, encerrada siempre en sí misma, adicta a los opiáceos, prometida a un viejo empresario que en el fondo le repugna, huyendo de su pasado pobre y de otras cosas que nunca sabemos, el personaje carga con el dolor de un cuerpo marcado por una posguerra miserable. Y Mathilde Arcel F. lo transmite con una fuerza para el recuerdo.
DAU, del ruso Ilya Khrzhanovskiy, se llevó el premio a la mejor dirección por su deslumbrante y trágico fresco histórico sobre el totalitarismo estalinista a través de la vida del Nobel de física Lev Landáu, mientras que Possible Love, de Lee Chang-dong, obtuvo el Gran Premio del Jurado por cómo toca tantos temas complejos (la clase, el trabajo, el matrimonio, el deseo, la envidia) de una manera magnífica, aclimatando al espectador hasta llegar a una recta final sorprendente. Esta historia sobre dos mujeres —una documentalista rica y el objeto de su documental, una trabajadora que ve cómo su marido, despedido después de una huelga, se hunde— supone el regreso ocho años después del cineasta surcoreano.
Este explicó en el Lido que su película habla “de la violencia invisible del capital”. Algo que también estuvo presente con el galardón al mejor guion para Un bon petit soldat, de Stéphane Brizé.
El Premio Especial del Jurado, el cuarto en importancia, fue para NAZA, que no logró el mismo reconocimiento que sí se llevó hace un año la mucho menos sólida La voz de Hind. El documental de Yuval Abraham y Rachel Szor revela los sistemas de programas de vigilancia y ataque generados por inteligencia artificial para asesinar en masa a la población de Gaza. “No es fácil estar aquí cuando en nuestro país están negando lo que dice esta película sin verla”, dijo el escenario del Lido Yuval Abraham.
La Colpa Volpi al mejor actor confirmó todas las quinielas. El actor John Malkovich borda su interpretación de un crepuscular espía-payaso en Wild Horse Nine, de Martin McDonagh. Desde el día de la proyección su trabajo y del de su compañero Sam Rockwell entusiasmaron por su capacidad para emocionar y hacer reír con unos agentes de la CIA bufonescos que repasan de la mano de un guion maravilloso medio siglo del imperialismo estadounidense mientras se gesta el golpe de Estado contra Salvador Allende.
Algunos de los premiados en la gala celebrada en el Lido recordaron la figura del productor Jeremy Thomas, fallecido el viernes a los 77 años. Thomas fue el productor, entre muchas otras, de El último emperador, de Bernardo Bertolucci. El legado del cineasta italiano ha estado muy presente en esta 83ª edición con la película rodada a partir de su último guion, The Echo Chamber, y del documental de más de siete horas que Luca Guadagnino ha dedicado a su obra y su visión del cine.
A veces me entra tristeza, otras veces rebelión, de la argentina María Aparicio, ganó el premio principal de Giornate degli Autori, cuyo jurado estuvo presidido por la directora española Carla Simón. Este valoró una película que retrata la soledad del presente, “en la que la dimensión íntima y la carga política se entrelazan, invitándonos a reflexionar sobre el trabajo, la inmigración y el privilegio, a través de una delicada puesta en escena construida más sobre los pequeños gestos que sobre los grandes acontecimientos”, según el fallo.
Esta edición de la Mostra dejará también el homenaje a dos estrellas de Hollywood, George Clooney y Ellen Burstyn, en una edición marcada por la ausencia de películas de los grandes estudios. Burstyn, protagonista de hitos del Nuevo Hollywood como Alicia ya no vive aquí o El exorcista, se metió en la piel de una anciana Marilyn Monroe en un cortometraje de Gyllenhaal que reivindica el lugar de las actrices que cambiaron el cine en un canon que las sigue ninguneando.
Palmarés de la 83ª edición
-León de Oro:Woman Unknown, de May el-Toukhy.
-Gran Premio del Jurado: Possible Love, de Lee Chang-dong.
-Premio Especial del Jurado: NAZA, de Yuval Abraham y Rachel Szor.
-León de Plata a la mejor dirección: Ilya Khrzhanovskiy por DAU
-Mejor guion: Stéphane Brizé, Coralie Amédéo y Olivier Gorce por Un bon petit soldat.
-Copa Volpi al Mejor Actor: John Malkovich, por Wild Horse Nine.
-Copa Volpi a la Mejor Actriz: Mathilde Arcel, por Woman Unknown.
-Premio Marcello Mastroianni a mejor intérprete emergente: Malou Khebizi, por A Place to Heal.
Si la aspereza y la ternura, la visceralidad y la delicadeza, el humor y la angustia existencial han ido alguna vez de la mano ha sido sin duda en la personalidad de Manel Dueso, actor (de teatro, cine y televisión), director, dramaturgo y sobre todo, y él hubiera querido que lo destacáramos así, poeta. Inclasificable e irreductible artista y ser humano, Dueso, que firmaba Manel o Manuel a conveniencia, nacido en Sabadell y fallecido el martes a los 73 años en el hospital de Sant Pau de Barcelona a causa del cáncer de colon que padecía, deja una huella en el corazón de los que le conocimos tan grande como sus grandes y rudas manos y su gran y característica nariz, un poco de patata.
Un documental puede contar pedazos de la historia grande, y pública, de un país. O puede narrar lo que pasa puertas adentro de una casa, cuando en la calle la represión arrecia y los vecinos acaban muertos, sus cuerpos desaparecen sin fotos que los registren, y solo quedan piedras esparcidas. Relatar el adentro del silencio es lo que hizo la cineasta marroquí Asmae El Moudir (36 años, Salé) en La madre de todas las mentiras (Kadhib Abyad/The mother of all lies, 2023). La cinta, galardonada en el Festival de Cannes en 2023, fue la forma que encontró El Moudir para acercarse a las llamadas Revueltas del Pan de junio de 1981 en Casablanca, a partir de los recuerdos que dejó en su abuela, que no hablaba sobre ese fatídico episodio que dejó centenares de muertos y que marcó la historia del país. Porque incluso en la más aislada de las habitaciones, las paredes oían, aunque fuera se hubieran callado las sirenas, y dejado de caer palos.