El máximo negociador iraní y ministro de Exteriores de ese país, Abbas Araghchi, ha regresado a Pakistán este domingo mientras Islamabad se esfuerza por revivir las conversaciones para una tregua permanente entre Washington y Teherán. El retorno del iraní a suelo paquistaní se produce un día después de que Araghchi partiera de ese país el sábado, cuando se esperaba que la llegada de los representantes de Estados Unidos propiciara una segunda ronda de negociaciones.
Pese al aterrizaje de Araghchi, todo parece indicar que un encuentro presencial en Islamabad con sus contrapartes estadounidenses sigue sin ser inminente. Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha anunciado este domingo que su Gobierno no estará en Pakistán, y que el diálogo con Teherán puede mantenerse por teléfono: “Si quieren, podemos hablar, pero no enviaremos a gente”, ha declarado en la cadena estadounidense Fox News.
Tasnim, una agencia de noticias semiestatal iraní, ha desmarcado la visita del ministro de Exteriores a Islamabad de las conversaciones con Estados Unidos, y la vincula, en cambio, con una gira diplomática en la que Araghchi estaría defendiendo las exigencias iraníes para terminar el conflicto ante representantes de Qatar, Omán, Rusia o Pakistán.
El pasado 7 de abril, Estados Unidos e Irán acordaron un alto el fuego temporal que Trump alargó la semana pasada de manera indefinida. Aunque las armas hayan callado, Washington mantiene desplegados decenas de miles de soldados alrededor de Irán, y quedan por abordar cuestiones en las que no hay acuerdo, como el enriquecimiento de uranio iraní —que la Administración Trump quiere negar—, el control sobre el estrecho de Ormuz o la relación entre Teherán y sus aliados regionales, como Hezbolá, Hamás o los hutíes en Yemen.
Los desencuentros entre ambos gobiernos reflejan la desconfianza entre dos potencias que a principios de este abril tuvieron sus primeras negociaciones directas de alto nivel desde el nacimiento de la República Islámica, en 1979. El escepticismo es especialmente fuerte por parte de Teherán, que durante el último año ha visto como Estados Unidos y su aliado israelí han iniciado ofensivas sobre Irán en dos ocasiones en medio de procesos negociadores con la Casa Blanca.
La primera fue en junio de 2025, cuando Washington se sumó a una guerra de 12 días iniciada por el Gobierno de Benjamín Netanyahu. La segunda, en febrero, cuando ambos aliados occidentales dieron un violento giro de guion a las negociaciones para un acuerdo nuclear entre EE UU e Irán y lanzaron una ofensiva sorpresa que mató a Ali Jameneí, quien había sido desde 1989 líder supremo de Irán.
Precisamente, el ministro de Exteriores iraní partió el sábado de Islamabad para reunirse con las autoridades de Omán, que durante aquellas negociaciones nucleares previas al estallido de la guerra ejercieron de mediadoras entre Washington y Teherán. Allí, según fuentes que hablaron bajo condición de anonimato con la agencia AP, Araghchi habría intentado persuadir a los dirigentes omaníes para que apoyen la implementación del mecanismo de cobro por peajes que Teherán quiere imponer a los buques que transitan por el estrecho de Ormuz, una vía de agua por donde circula una quinta parte del crudo mundial.
La llegada de un alto el fuego, que llegó después de que la ofensiva de EE UU e Israel matara en Irán a más de 3.600 personas, según el grupo iraní en el exilio HRANA, trasladó el pulso al estrecho de Ormuz, donde Washington anunció el bloqueo de esa vía al día siguiente de que Irán la abriera por primera vez desde el estallido del conflicto. Ahora, el forcejeo se cristaliza también en la incapacidad de encontrarse en Islamabad, desde donde Araghchi, según ha confirmado su homólogo en Moscú, viajará a Rusia para reunirse con Vladímir Putin.
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Palestina celebra unas elecciones locales que excluyen a Hamás y devuelven las urnas a Gaza por vez primera en 20 años
Las elecciones locales palestinas de este domingo están transcurriendo sin incidentes. Su importancia va más allá de su ámbito geográfico: es la primera vez en 20 años que se celebran en Gaza. Aunque sea de forma simbólica: solo para los más de 70.000 censados en Deir El Balah, la localidad menos destruida de la Franja, donde viven más de dos millones de personas. Los palestinos han construido las urnas en madera e imprimido las papeletas, ante la negativa de Israel a que recibiesen el material desde Cisjordania.
En Cisjordania son los quintos comicios locales, pero solo se celebran en 48 de las 90 ciudades. En el resto, los representantes serán elegidos por aclamación porque eran la única lista. No hay, pues, urnas en ciudades tan importantes como Ramala, donde se ubican las instituciones, o Nablus.
Un decreto de Mahmud Abbas, el cada vez más autoritario y desprestigiado presidente palestino, obliga a los candidatos a comprometerse con principios de la Organización para la Liberación de Palestina, lo que implica el reconocimiento de Israel. EE UU y la UE le vienen exigiendo reformas democráticas, pero también aislar a Hamás, el partido islamista que ganó las últimas elecciones legislativas, en 2006. Por ello, ni Hamás ni otras facciones, como el Frente Popular para la Liberación de Palestina, participan en el proceso. Cerca del 90% de los candidatos son en teoría independientes, aunque por lo general cercanos a Al Fatah, el partido del presidente de Abbas. El resto pertenece a Al Fatah.
En una rueda de prensa en la sede de la Comisión Electoral Central, en Al Bireh, junto a la ciudad de Ramala, el presidente de la Comisión, Rami Hamdala, ha explicado que la participación rondaba el 15% a las 11.30 hora local (10.30 en la España peninsular). El objetivo es llegar al 50%, tres puntos por encima de la media de los anteriores comicios municipales.
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La guerra en Irán tendrá un impacto de al menos dos años en el gas natural licuado, según la AIE
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha advertido este viernes de que el conflicto en Oriente Próximo altera las perspectivas a medio plazo del Gas Natural Licuado (GNL) y tendrá un impacto que durará “al menos dos años”, en un contexto de creciente incertidumbre en los mercados energéticos internacionales por la guerra en Irán.
A medio plazo, la AIE estima en un informe publicado hoy que el conflicto podría provocar la pérdida acumulada de unos 120.000 millones de metros cúbicos de suministro de GNL entre 2026 y 2030, lo que equivale a cerca del 15% del volumen previsto.
Este impacto se concentrará especialmente en 2026 y 2027, retrasando los efectos positivos del crecimiento del sector, señala la agencia con sede en París. Pese a ello, el organismo considera que estas pérdidas podrían ser compensadas progresivamente con la entrada en operación de nuevas plantas de licuefacción. No obstante, advierte de la necesidad de reforzar las inversiones en toda la cadena de valor del gas y diversificar las fuentes energéticas para garantizar la seguridad del suministro.
La AIE subraya en su estudio que la elevada volatilidad de los precios pone de relieve la importancia de contar con carteras diversificadas de contratos a largo plazo y de fortalecer la cooperación internacional entre productores y consumidores para hacer frente a crisis de esta magnitud.
La guerra en la región ha interrumpido bruscamente la normalización de los fundamentos del mercado global de gas natural a comienzos de 2026, tras el cierre de facto del estrecho de Ormuz a principios de marzo, constata la AIE en su informe. Esta situación ha generado “una perturbación sin precedentes” en el suministro y en los precios. La crisis ha distorsionado profundamente el equilibrio a corto plazo y está modificando las perspectivas a medio plazo, señala la agencia.
La pérdida temporal de cerca del 20% del suministro mundial de gas natural licuado (GNL) ha provocado una fuerte volatilidad, elevando los precios en Asia y Europa a niveles no vistos desde la crisis energética de 2022-2023, al tiempo que ha forzado ajustes en la demanda, señala el documento.
En Oriente Próximo, los ataques de Estados Unidos e Israel contra infraestructuras energéticas han reducido la disponibilidad de gas para los mercados domésticos. Asimismo, añade el informe, los daños en las plantas de licuefacción han deteriorado las perspectivas de suministro global, retrasando el impacto de la expansión prevista del GNL, uno de los pilares de sus previsiones energéticas recientes.
La AIE recuerda que, antes de la escalada del conflicto, el mercado mostraba señales de reequilibrio. Durante la temporada de calefacción 2025/2026, el comercio mundial de GNL creció un 12 % interanual, impulsado por nuevos proyectos, principalmente en Norteamérica, y por el aumento de producción de exportadores tradicionales. Este incremento permitió una caída de precios en los principales mercados: el índice TTF europeo descendió un 24% en los primeros meses del año, mientras que el indicador asiático JKM cayó un 27%. Sin embargo, el cierre del estrecho de Ormuz revirtió esta tendencia, señala la AIE.
La producción mundial de GNL cayó un 8% interanual en marzo, debido principalmente a la disminución de los envíos desde Qatar y Emiratos Árabes Unidos. Aunque parte de esta caída fue compensada por nuevos proyectos en América del Norte y África, el impacto global continúa ampliándose.
Los precios al contado se dispararon en marzo hasta su nivel más alto desde enero de 2023, reflejando el endurecimiento de la oferta. La volatilidad también se intensificó significativamente, incentivando el desvío de cargamentos hacia Asia, donde los precios ofrecían mayores márgenes.
En paralelo, la demanda comenzó a debilitarse en los principales mercados importadores, afectada por el encarecimiento del gas, factores climáticos y políticas de contención del consumo. En Europa, en concreto, la caída de la demanda se vio acentuada por un mayor peso de las energías renovables en la generación eléctrica. (Efe)
Un correo electrónico interno del Pentágono, difundido en exclusiva por la agencia Reuters, plantea distintas opciones para que Estados Unidos penalice a los aliados “difíciles” de la OTAN que no apoyaron las operaciones estadounidenses en la guerra contra Irán. Entre ellas, se incluyen la posibilidad de “suspender” a España de la Alianza y la de revisar la postura de Estados Unidos sobre la soberanía británica de las Islas Malvinas. Preguntado el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, sobre la información, ha recordado que España es un “socio leal” que cumple con sus “responsabilidades” dentro de la Alianza, eso sí, siempre “dentro del marco de la legalidad internacional”. Añadió, por tanto, que siente “absoluta tranquilidad”.
“Nosotros no trabajamos sobre emails, trabajamos sobre documentos oficiales y posicionamientos que haga, en este caso, el Gobierno de Estados Unidos. La posición del Gobierno de España es clara: absoluta colaboración con los aliados, pero siempre dentro del marco de la legalidad internacional”, ha replicado Sánchez a su llegada a la cumbre informal de líderes europeos en Nicosia (Chipre).
Fuentes oficiales de la Alianza Atlántica en Bruselas han recordado este viernes que “el tratado constitutivo de la OTAN no contiene ninguna disposición relativa a la suspensión de la condición de miembro ni a la expulsión”, informa Manuel V. Gómez.
El mensaje interno del Pentágono menciona la frustración por la supuesta reticencia o negativa de algunos aliados a conceder a Estados Unidos acceso, uso de bases y derechos de sobrevuelo para la guerra contra Irán, según ha explicado a Reuters un funcionario con la condición del anonimato. También asegura que el derecho de sobrevuelo es “el mínimo imprescindible para la OTAN” y añade que estas opciones se están sopesando en los niveles más altos del Pentágono.
Otra de las propuestas señaladas en el correo es la de suspender a países “difíciles” de puestos importantes o prestigiosos dentro de la OTAN. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha criticado duramente a sus aliados por no enviar refuerzos al estrecho de Ormuz, que lleva semanas cerrado de facto al tráfico marítimo por Teherán.
Las medidas descritas en el correo tienen como objetivo enviar una señal fuerte a los aliados de la OTAN con el fin de “reducir el sentido de derecho adquirido por parte de los europeos”. El mensaje sostiene que la opción de suspender a España de la Alianza tendría un efecto limitado en las operaciones militares de EE UU, pero un impacto simbólico significativo. El funcionario citado por Reuters no explica, sin embargo, cómo el gigante norteamericano podría suspender a España.
Trump ha amenazado en numerosas ocasiones con expulsar a España de la OTAN, sin embargo, el Tratado del Atlántico Norte no establece ninguna fórmula para sacar a los miembros de la organización. La opción sería la retirada voluntaria, según recoge en el artículo 13. “Pasados 20 años de vigencia del Tratado —que se firmó en 1949, y que España ingresó en 1982—, cualquiera de las partes podrá dejar de serlo, un año después de haber notificado su denuncia ante el Gobierno de Estados Unidos de América, el cual informará a los gobiernos de las otras partes del depósito de cada notificación de denuncia”, regula.
“España está cumpliendo sus responsabilidades con toda garantía, como buenos aliados que somos de la OTAN”, ha recordado Sánchez desde Nicosia. El presidente ha insistido en que es capaz de cumplir, al menos por ahora, sus obligaciones en capacidades militares con el 2,1% del PIB y no el 5% fijado en la cumbre de La Haya del año pasado.
“Desde nuestro punto de vista, no hay debate. Cumplimos con las obligaciones, somos un socio leal, estamos comprometidos, desplegados en muchísimas áreas que han sido solicitadas por los propios países. Y, por tanto, absoluta tranquilidad”, ha zanjado.
Aunque el rechazo español al 5% de gasto en defensa ha irritado a bastantes capitales europeas, la nueva amenaza estadounidense ha provocado la solidaridad de varios aliados. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, que también ha estado en los últimos días en la diana de Trump, ha reconocido que no ve “positivamente” las nuevas amenazas de Washington hacia España y ha abogado por la “unidad” de la OTAN y el refuerzo del pilar europeo de la Alianza.
“La OTAN debe permanecer unida, pienso que es un elemento de fuerza en este contexto y tenemos que trabajar para reforzarla”, ha dicho desde Nicosia. También el primer ministro neerlandés, Rob Jetten, ha asegurado que España es un “miembro de pleno derecho” de la Alianza Atlántica y que “así seguirá siendo”. De forma similar a Sánchez, ha relativizado el correo del Pentágono. “No es, en mi opinión, política oficial del Gobierno estadounidense” ha declarado antes de partir de la capital chipriota.
Hegseth arremete contra Europa
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha ofrecido este viernes en la sede del Pentágono una actualización sobre la marcha de la guerra, enfocada en la efectividad del bloqueo que efectúa su Armada en Ormuz. En una comparecencia con periodistas, ha aprovechado para arremeter contra Europa y la OTAN en tono desdeñoso por organizar “conferencias estúpidas”.
“Sé que hay muchas conversaciones [en Europa] al respecto”, ha dicho Hegseth. “Ya verían lo que yo solo puedo calificar como una conferencia estúpida en Europa la semana pasada, donde se reunieron para hablar; o más bien, para hablar sobre la posibilidad de hacer algo en algún momento, una vez que las cosas se hayan resuelto. No son esfuerzos serios”.
El secretario de Defensa ha advertido también que Estados Unidos no “cuenta” con Europa. “Lleváis décadas beneficiándoos de la protección de EE UU y el tiempo de aprovecharse se ha acabado”, ha declarado Hegseth. “Necesitamos aliados que sean leales. Ser aliado no funciona en una sola dirección”, ha afirmado, antes de insistir en que si Washington presiona para abrir Ormuz es porque son “las capacidades energéticas” de sus aliados “las que están más en juego”. Por ese cuello de botella del golfo Pérsico transita una quinta parte del suministro energético global y su taponamiento ha disparado los precios del petróleo y de la gasolina, también en Estados Unidos.
Dudas sobre el futuro de la OTAN
La guerra contra Irán ha planteado serias dudas sobre el futuro de la OTAN y una preocupación sin precedentes de que Estados Unidos no acuda en ayuda de sus aliados europeos si estos fueran atacados, según analistas y diplomáticos. El Reino Unido, Francia y otros países argumentan que unirse al bloqueo naval estadounidense equivaldría a entrar en la guerra, pero que estarían dispuestos a ayudar a mantener abierto el estrecho de Ormuz una vez que haya un alto el fuego duradero o el conflicto termine. Esta es una de las cuestiones que han sido debatidas en Nicosia en la cumbre de la UE, que este viernes ha acogido también a los líderes de Líbano, Egipto, Jordania y Siria para escuchar de primera mano la situación en la región.
Por su parte, el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, se ha preguntado este viernes, en unas declaraciones exclusivas a Financial Times, si Estados Unidos sería “leal” a su compromiso con la OTAN de defender a Europa en caso de un ataque ruso. Y ha instado a la Unión Europea a convertirse en una “verdadera alianza” para proteger el continente.
De vuelta a la guerra contra Irán, Pedro Sánchez ha subrayado en Nicosia que “la situación en Oriente Próximo, la crisis provocada por esta guerra, demuestra el fracaso de la fuerza bruta y la importancia de salvaguardar y reforzar el orden internacional”.
Las bases de Rota y Morón
Sánchez ya aseguró que no permitiría que sus bases o su espacio aéreo se utilizaran para atacar a Irán. Estados Unidos tiene dos importantes bases militares en España: una naval en Rota y una aérea en Morón.
Con todo, España no es el único país que, desde que comenzó el nuevo conflicto en Oriente Próximo, con el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán —sin prevenir a sus aliados— ha puesto límites o condiciones al uso de las bases militares que emplea Washington en territorio europeo. También el Reino Unido, Francia o incluso Italia han restringido el uso de esas instalaciones o prohibido sobrevolar su espacio aéreo a aviones militares con destino a Oriente Próximo.
Islas Malvinas
En el mensaje también se menciona la posibilidad de reevaluar el apoyo diplomático estadounidense a posesiones europeas “imperiales”, como las Islas Malvinas, cerca de Argentina. En la web del Departamento de Estado se dice que las islas son administradas por el Reino Unido, pero siguen siendo reclamadas por Argentina, cuyo presidente, Javier Milei, es aliado de Trump. El republicano ha insultado repetidamente al primer ministro británico, Keir Starmer, calificándolo de cobarde por su negativa a unirse a la guerra, diciendo que no es “ningún Winston Churchill” y describiendo los portaaviones británicos como “juguetes”.
El Reino Unido rechazó una solicitud de EE UU para permitir que sus aviones atacaran Irán desde dos bases británicas, pero posteriormente aceptó permitir misiones defensivas destinadas a proteger a los residentes de la región, incluidos ciudadanos británicos, en medio de la represalia iraní.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo a principios de este mes que “mucho ha quedado al descubierto” por la guerra con Irán, señalando que los misiles de mayor alcance de Irán no pueden alcanzar a Estados Unidos, pero sí a Europa. “No hay mucha alianza si tienes países que no están dispuestos a estar contigo cuando los necesitas”, añadió Hegseth.