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Adelante Andalucía

Vox Vota En Contra De Moreno, Pero Aventura Un Próximo Acuerdo

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Como estaba anunciado, el candidato del PP a la presidencia de la Junta de Andalucía no ha sacado adelante su investidura en primera votación en el Parlamento andaluz. Los 15 diputados de Vox, los 28 del PSOE, los ocho de Adelante y los cinco de Por Andalucía se han pronunciado en contra de la reelección de Juan Manuel Moreno, que solo ha contado con los 53 de su grupo. A Moreno le han faltado dos votos para salir elegido por mayoría absoluta.

Pero esta situación puede encontrar una salida más pronto que tarde. Moreno ha entrado en la segunda sesión de su investidura amagando con la repetición electoral en sus intercambios dialécticos con Adelante y Por Andalucía, a la que incluso le ha puesto fecha (25 de octubre). Pero tres horas más tarde y ya enfrascado en el debate con el portavoz de Vox, Manuel Gavira, se ha mostrado confiado en llegar a un acuerdo en las próximas 48 horas. Es decir, antes de que se produzca la segunda votación. “Lamento que hoy no haya actitud positiva por parte de ningún grupo y de manera especial de Vox porque creo que se podrían haber dado esas condiciones para que hoy se pudiera formar gobierno y espero que en la próxima sesión podamos dialogar con la máxima racionalidad para llegar a un acuerdo”, ha dicho el líder popular.

También el partido ultra ve posible el acuerdo en ese plazo, siempre que el PP de Moreno se comprometa con fechas y calendarios a las propuestas de su grupo. Los diputados de todos los grupos han seguido en un silencio sepulcral, solo roto al final, la intervención de Gavira con su listado de exigencias. Todas ya conocidas y asumidas por el PP en Extremadura, Aragón y Castilla y León. El tono grave del portavoz ultra le ha puesto más dramatismo: “prioridad nacional”, “el fin del fanatismo climático”, más bajadas de impuestos y acabar con el efecto llamada de la “inmigración masiva” que, según él, amenaza la seguridad.

En el PP saben que tienen que ceder ante la ultraderecha si quieren conservar el gobierno y evitar la repetición electoral, pero creen que Moreno parte de una situación mejor que sus colegas autonómicos -repiten que están a solo dos escaños de la mayoría absoluta- y se resisten a dar las mismas consejerías a Vox que esos territorios. Fuentes de la negociación aseguran que en ese tira y afloja se encuentra ahora la negociación, aunque Gavira ha insistido mucho en las fechas de cumplimiento de los compromisos.

Esas mismas fuentes reconocen que el PP tendrá que hacer cesiones, y que el líder popular en las elecciones ya advirtió de ello –“el lío”-. Moreno ha tratado de modular los ejes de esa negociación que Gavira había descrito tan contundentemente. “No estamos hablando de un programa o una propuesta contra nadie, ni alejada de la realidad, sino que responde a las necesidades de Andalucía, donde hay retos urgentes”, ha dicho para agradecer a Vox que “haya modulado alguna de sus propuestas y hecho un esfuerzo de entendimiento”. Sobre todo, Moreno ha evitado pronunciarse de manera clara y explícita si está a favor o en contra de las exigencias de Vox.

El pleno de investidura ha sido un día de retornos. La socialista María Jesús Montero, después de ocho años fuera del Parlamento andaluz como ministra de Hacienda y vicepresidenta primera del Gobierno, ha vuelto al escaño del antiguo hospital de las Cinco Llagas, pero al frente de la oposición, un lugar que nunca ha ocupado en sus 24 años de carrera política. También ha regresado el coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, al que aún le pesan los resultados del pasado 17 de mayo.

Moreno y Montero han mantenido un debate tenso, duro y con reproches mutuos. Ambos se han acusado respectivamente de “mentir”. “Usted está de paso. Y va a hacer lo que hicieron sus antecesores, coger el acta en el Senado, en su caso con una motivación especial para coger ese acta”, ha señalado el dirigente popular a la líder de la oposición en una insinuación velada al caso Leire Díaz en el que están investigados altos cargos de la SEPI, dependientes del Ministerio de Hacienda, que ella dirigía. La propia Montero le ha pedido a Moreno que aclarara qué había querido decir con esa frase: “¿Está diciendo que me van a imputar? Dejar caer, insinuar es de poca valentía”.

“Un fraude de sesión”

El presidente en funciones ha recurrido a la hemeroteca, al Diario de Sesiones de la Cámara y al Boletín Oficial de la Junta para sacar a la luz las medidas y promesas de Montero cuando era consejera de Salud de la Junta para rebatir las críticas a la degradación de los servicios públicos por la gestión de Moreno, en los que ha centrado su intervención la dirigente socialista. “No habla de su investidura. Yo no me presento a la investidura No se esconda detrás de mí ni detrás de Pedro Sánchez y explique aquí el proyecto para Andalucía”, le ha recriminado Montero, que ha tachado de “fraude” la sesión. “Hemos venido a hablar de la nada, cuando por debajo se está discutiendo una letra pequeña que se le hurta al Parlamento”, ha señalado en referencia al hermetismo que rodea las negociaciones con Vox.

Y sobre el contenido de ese acuerdo también le han preguntado los portavoces de los otros grupos de izquierdas. “No ha hablado del elefante en la habitación. No ha hablado de Vox. El único hecho relevante que justifica una sesión de investidura es que está negociando con Vox”, le ha espetado el portavoz de Por Andalucía, Antonio Maíllo. José Ignacio García, portavoz de Adelante, le ha llamado la atención sobre las políticas que defienden los ultras, incompatibles con la moderación y el andalucismo que ha venido defendiendo el dirigente popular: “¿Vamos a tener un vicepresidente que niegue la violencia machista? ¿Vamos a tener un vicepresidente que no vaya al 28F, que diga que Andalucía es una patria islamista de un tal Blas Infante?; ¿qué va a pasar el 4D?, ¿vamos a tener un vicepresidente que diga que la bandera andaluza es un topo?; ¿vamos a tener un vicepresidente que niegue el cambio climático?”.

Ambos, como Montero, han coincidido en que este acuerdo acaba con “la campaña de marketing” del dirigente popular como un dirigente moderado dentro de su propio partido. “Se le ha caído el disfraz de Juanma y se ha puesto el traje de Moreno Bonilla, el del PP de siempre”, ha señalado García. “Ya se le ha acabado el moderado, señor Moreno. Va a tener que asumir la agenda de Abascal y de Feijóo. Ese es su drama y su derrota”, había advertido antes Maíllo. La dirigente socialista también ha abundado en esa idea: “A usted no le preocupan las políticas que plantea Vox, porque las que usted practica son perfectamente homologables a las de la extrema derecha”

García y Maíllo también han hecho alusión a la prioridad nacional. El primero para advertir de que a Moreno le viene bien escudarse en ese “invento racista” para no tener que hablar “de las listas de espera, de sus políticas privatizadoras, que es lo que más teme del mundo”; y el coordinador federal de IU para recriminarle que no argumente la “ignorancia” con la prioridad nacional, una “idea supremacista, fascista y xenófoba”.

Esa idea es la que ha pivotado en el discurso de Gavira, que ha negado la mayor, asegurando que no hay ningún secreto sobre las negociaciones con el PP: “Si quieren saber por dónde vamos miren lo que ha sucedido en otras partes. Queremos un gobierno que ponga a los españoles en el centro de las decisiones. Se tiene que dedicar a proteger a su propia gente, y que aplique el principio de prioridad nacional en todas las políticas sociales”.

En su réplica -la más esperada porque podía avanzar de qué manera estaban aterrizando esas exigencias en el papel- Moreno se ha limitado a poner en valor el anterior pacto con Vox de 2018 –“no hemos renegado de eso”, le había dicho antes a García- del que, para mitigar la desconfianza manifestada por Gavira, ha asegurado que su Gobierno cumplió el 90% de los puntos. Aunque no ha mencionado la inmigración ilegal en los términos en los que lo ha hecho el portavoz ultra, sí ha aprovechado para cargar contra la política migratoria del Gobierno central y el reparto de los menores no acompañados.

Moreno también ha cargado contra los casos de corrupción que rodean al PSOE y al Gobierno central, en referencia a las palabras del portavoz de Vox sobre que el nuevo Gobierno andaluz sería un “bastión frente a la mafia de Pedro Sánchez”, un argumento que ha exprimido con muchísima más dureza en su último turno de réplica a Montero. “Usted tenía que saber algo”, le ha espetado sobre los casos de corrupción que rodean al PSOE y al Gobierno, en su condición de vicesecretaria general y vicepresidenta del Ejecutivo.

Adelante Andalucía

Moreno Ignora La Inmigración En Su Discurso Y Vox Adelanta Que No Le Dará Su Apoyo En La Primera Votación De Investidura

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El presidente en funciones de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, no recibirá este martes el apoyo de Vox en su tercer debate de investidura, según ha indicado el portavoz de la formación ultra en una rueda de prensa en la sede central del partido. Moreno afrontaba este debate sin haber cerrado un acuerdo con Vox, la única fuerza con la que ha negociado desde las elecciones del 17 de mayo. El candidato ha afirmado que afronta el debate con “sentido común” y que pondrá “el interés de los andaluces por encima de todo”. No ha hecho alusiones a la inmigración en su discurso de investidura, en el que sí se ha referido a la “memoria” de las víctimas del accidente de Adamuz, ha prometido un plan de ayuda al alquiler para los más jóvenes y ha hecho guiños al partido de Santiago Abascal hablando de reformas fiscales y “desregulación”.

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Juan Manuel Moreno Bonilla, durante du discurso de investidura en el Parlamento de Andalucía este lunes en Sevilla.

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