El Santander ha ganado entre enero y septiembre 12.405 millones de euros, un 20% más que en el mismo periodo del año anterior. El dato, sin embargo, está algo alterado por las plusvalías generadas por la venta de su negocio polaco de 1.895 millones, compensadas por los 666 millones en costes derivados de las adquisiciones del banco TSB en Reino Unido y del estadounidense Webster, que ha ejecutado en los últimos meses. Sin contar estos efectos extraordinarios, las ganancias en estos nueve meses serían de 11.176 millones, un 16% más.
Este 2026 ha sido un año de pequeña revolución en el Santander. La entidad cerró primero, en enero, la venta de su negocio polaco a Erste Bank por 7.000 millones. Después, en mayo, rubricó la adquisición del banco británico TSB al Sabadell por 3.300 millones, que le permite colocarse como la tercera mayor entidad del Reino Unido. Y entre ambos, en el mes de febrero, anunció su gran salto, la adquisición del estadounidense Webster por 12.200 millones, que se cerró posteriormente en verano. Por tanto, estas son las primeras cuentas trimestrales que reflejan tanto la venta como ambas adquisiciones, lo que lleva al grupo a sumar 17 millones de clientes, para alcanzar los 189 millones en todo el mundo.
No obstante, los costes de reestructuración aplicados por ambas compras han lastrado el beneficio del tercer trimestre del año, que ha caído un 2% con respecto al mismo periodo del año anterior, hasta los 3.432 millones, impactados por los 416 millones que se ha gastado en esos tres meses por los costes en Estados Unidos y Reino Unido. Sin computar estos cargos, el beneficio se incrementa un 19%, hasta los 3.848 millones.
La entidad, en cualquier caso, mantiene el músculo en el negocio bancario. El margen de intereses avanza un 8% en los nueve primeros meses del año, hasta los 34.614 millones, favorecido ya por las últimas subidas en los tipos de interés decretadas por el Banco Central Europeo (BCE). Las comisiones suben un 7%, hasta los 10.348 millones, y el margen bruto, en consecuencia, se eleva un 7% hasta los 46.807 millones, con los costes planos, ligeramente por debajo de los 20.000 millones de euros, y con la eficiencia en el 46%. Todas estos datos están en consonancia con los objetivos financieros que presentó la entidad para el cierre de año.
La acción ha reaccionado a estos números con una caída del 5,59% en Bolsa este miércoles. De acuerdo a un informe de Jefferies, si bien la cifra de beneficio se ha situado ligeramente por encima de las previsiones de los analistas, los ingresos y las provisiones han defraudado, con un margen de intereses un 2% por debajo de lo proyectado. En cambio, los analistas apuntan a una estrategia de reducción de costes especialmente exitosa y el buen desempeño del mercado británico.
“Creo que los mercados hoy tienen un enfoque más hacia lo negativo que hacia lo positivo. Vamos a estar, como siempre dijimos, por encima de los 15.000 millones de beneficio este año y vamos a tener el capital por arriba del 12,8% de CET1, por encima de lo que nosotros habíamos indicado y dentro del margen del que habíamos hablado”, ha afirmado el consejero delegado del grupo, Héctor Grisi, en la rueda de prensa de presentación de las cuentas trimestrales.
La rentabilidad del grupo escala hasta el 16%, con la meta de lograr el 20% al término del actual plan estratégico, en 2028. El banco presume en este sentido de haber devuelto ya a sus accionistas 9.000 millones de los 10.000 millones que prometió para entre 2025 y 2026. De cara al nuevo plan estratégico, la entidad ha afirmado que pagará un 50% del beneficio. A partir de 2027, se prevé que dicha política comprenda aproximadamente un 35% del beneficio ordinario del grupo en dividendos en efectivo y alrededor de un 15% en recompras de acciones, aumentando así la proporción del beneficio distribuido en efectivo. La idea, según comunicó en ese momento, pasaba por duplicar el dividendo en efectivo de cara a 2028.
En cuanto a la solvencia, la ratio de capital CET 1 (que mide el de máxima calidad) se situó en el 12,7%, frente al 14% con el que cerró en junio y ligeramente por debajo del objetivo fijado por el banco, de mantener esta ratio entre el 12,8% y el 13%. La cifra está afectada por un menoscabo de 147 puntos básicos por la adquisición de Webster. Paralelamente, la morosidad cae ligeramente al 2,9% y el coste de riesgo repunta al 1,16%.
Por geografías, España mantiene su brillo como el primer mercado del grupo: obtiene un beneficio entre enero y septiembre de 3.695 millones, un 14% más que en el mismo periodo del año anterior. Los ingresos en el país también aumentan un 6%, a los 9.512 millones y los gastos descienden un 2,7%, hasta los 3.242 millones. En el tercer trimestre, sin embargo, caen tanto el beneficio (un 7%), como el margen de interés (-1,7%) como las comisiones (-6%), afectados, según afirma el banco, por la estacionalidad de su negocio de banca de inversión en el país. La cartera crediticia crece un 10% hasta los 256.000 millones y los depósitos avanzan un 6%, a los 331.000 millones, con una subida del 13% en los fondos de inversión. La rentabilidad del negocio en el país se dispara por encima del 25%.
Por detrás, Brasil retiene el rol de segundo mayor negocio del grupo, pese al empuje de EE UU con la adquisición de Webster. En el país carioca, el Santander ha ganado 1.596 millones en nueve meses, un 5% menos, con un descenso del 1,6% en los ingresos, todo ello impactado por el efecto divisa. En EE UU, las ganancias alcanzaron los 1.514 millones, un 32% más y un 24% más sin contar Webster, y un 13% más de ingresos (un 7,2% más sin computar las adquisiciones). La toma de este banco dispara la cartera crediticia en el país un 60%, hasta los 175.000 millones, y los depósitos un 84%, a los 158.000 millones.
En Reino Unido las ganancias han sido de 1.282 millones, un 36% más (un 21% sin contar TSB) con los ingresos creciendo un 20% (un 4,7% sin contar TSB). La toma de este banco también ha supuesto incrementar la cartera crediticia un 21% a los 279.000 millones y los depósitos un 23%, a los 270.000 millones.
Sobre Brasil, el consejero delegado ha afirmado durante la conferencia con analistas que el banco mantiene sus planes pese a la victoria de Lula en las elecciones del pasado domingo, si bien ha matizado que los tipos de interés no bajarán tal y como esperaban. También ha explicado que la hipótesis bajo la que el banco elaboró su último plan estratégico en febrero fue el de que continuaría el actual presidente. Y que el mercado sobrerreaccionó tras el resultado de la primera vuelta, aunque esperan que se vaya digiriendo en el tiempo.